Posteado por: elcanibal | agosto 5, 2008

La ciencia, la vida y el conocimiento.

Estamos en la era del conocimiento, de la información, de la tecnología, del dominio de la naturaleza, de las exploraciones espaciales, de la agricultura transgénica; en la era atómica, nuclear, de la nanotecnología, de la medicina molecular y tecnobiológica, de los robots, de los coches de hidrógeno y hasta de agua; en la era de las clonaciones, de los micro-micro chips, de los software, de las telecomunicaciones de alcance galáctico. En definitiva, el ser humano se ha alzado como la criatura más poderosa jamás concebida, que es capaz de controlarlo todo y dominarlo mediante su raciocinio y  la ciencia.

 

El mundo se encuentra desencantado, los magos y la magia han desaparecido, todo tiene un funcionamiento racional, a todo se le encuentra explicación, lo huracanes ya no son iras de los dioses sino responden a una serie de causas bien definidas, las epidemias ya no son designios divinos e inquebrantables sino fenómenos naturales y sociales que se pueden combatir.

 

 No es que sepamos todos más de todo, sino que sabemos que todo tiene una explicación racional. No sabemos cómo funciona la telefonía móvil ni cómo se pueden separar átomos, pero sí que tenemos la seguridad de que se hace de manera racional y mediante un proceso tecnológico. Cada vez hay menos cabida para los fantasmas y para las creencias sobrenaturales, cada vez somos más racionales, cada vez somos más positivistas.

 

Pero este proceso de racionalización nos ha llevado ha abandonar viejas creencias que han sido soporte básico de la existencia social, ya que, por ejemplo, las religiones no son construcciones sociales fortuitas, sino que responden a una necesidad humana de dar un significado consolador a la existencia. Estas creencias han supuesto unos pilares de fundamentación para la vida, han servido de guía, de estrella polar, de foco de iluminación en el que desenvolverse, de resorte en el que vivir y para el que vivir, porque hay que vivir pensando en algo, en algo más que la vida inmediata, en alguna “tierra firme” a la que atenernos para guiar y dotar de sentido a la existencia.

 

Pues bien, la tendencia racionalizadota acaba con esta esfera esperanzadora de la conciencia humana, ya no existe “tierra firme” a la que agarrarnos, ya no podemos esperar algo que quedará por venir…El mundo está desencantado.

La ciencia no puede probar el Bien ni el Mal, no puede indicar qué es moral, cómo debemos vivir, qué merece la pena en la vida, para qué merece la pena vivir y dedicar nuestro tiempo, o sea, a qué debemos dedicar nuestra vida.

 

En realidad, la ciencia deja más al descubierto que lo que descubre. La ciencia ha dado al traste con todo la red de creencias que servían para guiar y dar significado a la vida, ha creado, en consecuencia, un enorme hueco que antes no existía. Este hueco es mayor, mucho mayor, que lo que ha podido descubrir y explicar. Ella ha revelado numerosas leyes físicas de toda índole pero ¿qué pasa con las verdaderas cuestiones importantes de la vida? ¿Qué sentido tiene nuestra presencia aquí? ¿Cómo debemos vivir? ¿En qué invertir nuestro super-limitado tiempo ¿Cómo hemos sido creados? ¿Cómo es posible que con la muerte termine todo rastro de nosotros? (antes la muerte tenía un sentido, ahora que no lo tiene priva también de sentido a la propia vida, pues la vida lleva en sí su sinsentido, su contradicción, la muerte; el que no nace no muere pero, sin embargo, lo que hay antes de la vida y después de ella es lo mismo, para mí, la nada más absoluta… pero ¿cómo deviene en nada lo que ahora es algo? Es muy difícil pensar racionalmente en la muerte: la muerte es fácil de comprender desde el punto de vista biológico, pero ¿cómo asimilarla nosotros, seres vivientes? ¿Cómo aceptar que un día dejaremos de existir totalmente, ni siquiera como testigos mudos…? [El que tenga una creencia transmundana mejor que la conserve]) ¿Cómo surgió en Universo? ¿Surgió o es que siempre ha existido? ¿Cómo es que estamos solos en la infinidad de las galaxias? Etc.


Responses

  1. Yo pienso igual que el autor del texto. Hace ya mucho tiempo se dejó de confiar en que la ciencia nos haría descubrir “la verdadera moral”, “el verdadero arte”, “el verdadero dios”, “el verdadero sentido de la vida”, “el verdadero ser”.
    Sócrates, con la invención del “concepto”, y después Platón, con su super-idealismo, creían posible a través de la ciencia y el pensamiento llegar al verdadero concepto universal de las cosas, a la verdad, y así poder aplicarlas a todo lo demás. ¡Cuán diferentes eran a los sofistas y su emblema de que “el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son y de las que no son”(Protágoras de Abdera)!


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