Posteado por: elcanibal | mayo 10, 2008

UN DIA CUALQUIERA

Cada noche siente sus besos, esos labios que tanto extraña y necesita, esos labios que tantas veces la besaron, que tantas veces recorrieron cada centímetro de su cara, que bajaban hasta su cuello y se perdían en su inmenso y delicado cuerpo; siente sus manos abrazándola y acariciando su cuerpo frágil y desnudo. Siente ese abrazo que tanto desea, ése que siempre se daban después de haberse fundido durante vente minutos y que le daba una seguridad que en realidad no tenía. Es su momento, el más especial de todos, cuando siente sus fuertes brazos rodeándola, acariciándola. Pero al mismo tiempo lo siente tan lejano. Hace ya seis meses que ella misma decidió que no volviera a pasar, estaba desesperada por una relación a la que no le veía futuro, en la que en los últimos días no se sentía a gusto con él. Sin embargo, aún cada noche le recuerda, le siente junto a ella, le necesita. Sabe que con una sola llamada puede volver a sentir todos esos recuerdos, porque ya sólo son recuerdos que pasean por su cabeza durante casi todo el día y que se intensifica cuando está tendida en su cama, esperando que el sueño se apodere de ella y entrar así en su propio mundo lleno de fantasías, donde ella es la protagonista de todas las historias que le preocupan, o que sólamente ha escuchado durante el día. Pero a veces no entra en ese mundo, y se tortura pensando en su “momento especial”, ése que cada noche la atrapa con más fuerza, y hace desearle, hasta que finalmente termina por entrar en un sueño profundo que le acompañará hasta que empiece a sonar al maldito son de las campanas que tiene como despertador en su móvil, para al final quedarse dormida de nuevo.

 

Cada día es lo mismo, apaga el despertador, enciende el móvil y espera unos segundos hasta que llegue el mensaje de llamadas perdidas de él; sí, de él ¡qué irónico! Si le llega se siente bien (¡Ha pensado en mí al levantarse, aún me recuerda!), pero si el mensaje que ansía tanto no llega, su pensamiento es muy diferente (ya no se acuerda de mí, seguro que está con otra, y es a ella a quien llama) después se para un instante recapacitando en lo que ha pensado y se da cuenta de que fue ella quien decidió que todo terminara, la que decidió que no se viesen más. “¿Qué es lo que me pasa? ¿Por qué no puedo dejar de pensar en él? ¿Por qué no quiero que me olvide? ¿Sigo enamorada de él?”, piensa mientras una pequeña lágrima consigue salir de unos ojos cerrados con fuerza.

 

El reloj marca las siete y cuarenta minutos, se levanta acelerada, con pánico de volver a perder otro día más el autobús, y volver a escuchar los reproches de su madre. Vacía su mente de pensamiento alguno mientras se viste rápidamente y coge la carpeta donde tiene los apuntes de la universidad.

 

Esta vez ha tenido suerte y consigue montarse en el autobús de cada día, en el mismo sitio de siempre, al lado de la ventana. Todos los días lo mismo, le gusta mirar por la ventana escuchando la música de su mp4. A veces piensa en toda esas personas que están como ella montadas en el autobús, unas personas muy diferentes. Unas van a trabajar, otras al médico, otras a estudiar y otras a comprar. Cada uno con sus problemas y sus inquietudes, unos hablan con otras, otras ríen escandalosamente, y otras como ella, a la espera de coincidir con alguien con quien poder hablar. Si no tiene suerte, se lleva media hora en silencio hasta llegar a su destino, para luego volver a coger otro autobús que la lleve a la universidad. Mientras, vuelve él a su cabeza, sus mejores momentos con él, o simplemente qué fallo entre ellos.

 

De vez en cuando, piensa en llamarlo y en volver con él, pero se da cuenta de que eso sería volver atrás. Empezar de nuevo, y lo más importante, volver a arriesgar. Arriesgar en una relación en la que lo dio todo y no recibió nunca nada. Se da cuenta de que él tampoco hace nada por ella, no le llama, ni le pide que queden. Sólo le mira como nunca antes lo hizo, y parece triste, pero no le llama, no lucha por volver a tenerla y eso a ella le molesta mucho. Siempre fue ella la que ponía de su parte por que estuvieran juntos, siempre era ella la que perdonaba, a la que sólo le importaba estar junto a él sin importarle nada más, y él, sin embargo, no hacía nada por ella.

 

Por eso sabe que no lo llamará más, que todo ha terminado, y no le merece la pena volver atrás. Que todo se ha acabado. Lo quiere mucho, pero como persona, por todo el tiempo que estuvieron juntos en silencio. No volverá atrás, porque sabe que hay más posibilidades, porque puede encontrar mucho, o poco, quién sabe. Porque no se quiere aferrar a alguien que nunca le demostró amor.

 

Manuela L.M.


Responses

  1. Te felicito manoli.has expresado unos sentimientos q todas las personas hemos sentido alguna vez. Es difiicil hablar del amor, y ademas hay q ser valiente. Muy bien escrito.

  2. Te di la enhorabuena de palabra y te la ratifico por escrito. Es un bello relato con una prosa muy conseguida.

  3. La tristeza de saber que no todo ocurre como nos gustaría, que la reciprocidad sucede con poca frecuencia, que tenemos libertad para decidir sobre nuestros actos pero no sobre los sentimientos, que al final queda un recuerdo vivo que termina por desvanecerse en la nada, en algún lugar profundo, que deja su espacio a las cosas presentes, a las cosas importantes, a las que nos hacen importantes.

  4. Manuela, esto que has escrito es precioso, demuestras con ello una gran sensibilidad. Después de leerlo uno se queda preocupado por los sentimientos contradictorios que embargan a nuestra protagonista, Es una persona que lucha contra un sentimiento destructivo, contra unas emociones tóxicas que amenazan con dejarla engachada a una persona que es como un sol con mucha luz pero sin ningun calor . La persona que se enamora de algien así corre el riesgo de llegar a morirse de frío. Por eso la actitud de la protagonista de tu relato es la adecuada y al mantenerla demuestra una gran fuerza del caracter que acabará llevandola al éxito de olvidar esa relación y poder darse otra oportunidad en la vida, la oportunidad de conocer a alguien que la quiera como ella se merece, con los cinco sentidos, alguien que sea amante y amigo, que aporte a su vida seguridad, un cómplice con el que desarrollar una relación basada en estructuras de libertad.
    LLegará un día en que ese pensamiento monotemático que la atormenta se diluirá y le parecerá imposible que ya no exista, que ya la puerta quede abierta para dar la bienvenida al auténtico amor, llegará un día en que el sol no solo brillará sino que tambien dará calor.
    Muchas gracias Manoli por tu relato, espero poder seguir leyendo cosas tuyas tan bonitas como esta.
    Un beso, Gonzalo


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